Meteduras de pata en las redes sociales



En las redes sociales no todo es tan maravilloso como muchos creen. Las acciones positivas que emprenden las empresas tardan su tiempo en dar el resultado deseado (a lo mejor no lo dan nunca) pero las meteduras de pata generan rápidamente una importante pérdida de imagen y reputación, con su consiguiente traducción a resultados.

Lo que ven en la foto es la "gracieta" del community manager de Vodafone publicada en Facebook hace un tiempo, desliz que provocó un gran revuelo en contra de la compañía que le paga el sueldo. ¿Qué conclusiones podemos sacar?

Impuestos para la clase media



Recientemente cayó en mis manos un e-mail que contiene un curioso diálogo titulado "Una exquisita lección de cinismo" y que viene a demostrar que este asunto de la subida de impuestos a la clase media hasta asfixiarla no es un asunto nuevo: ya se propuso hace 400 años. Aprovechando este mes de agosto de baja actividad, confío me permitan la licencia de desviarme de la temática habitual de este blog para compartir con ustedes esa conversación, que seguro no les dejará indiferentes. 

Diálogo entre Colbert y Mazarino durante el reinado de Luís XIV de Francia,
el ‘Rey Sol’ ¡Hace cuatro siglos!




Por desgracia, cuatrocientos años después hay demasiados discípulos que siguen creyendo y practicando esta doctrina. El paso del tiempo, para algunas cosas, no mejora nada.

Un cordial saludo

La innovación del siglo XXI



Dicho de este modo puede sonar extraño. ¿Acaso hay innovaciones en función del periodo? O, por lo contrario, ¿acaso la innovación no es un único concepto atemporal, que siempre será necesaria independientemente del momento en el que estemos? Pues bien, desde mi punto de vista es una mezcla de ambas cosas. Lo explicaré en el artículo de hoy.

Aunque el interés por innovar es algo imperecedero, una obligación de todo empresario esté en el momento en el que esté, realmente la diferencia estriba en el objetivo que se persigue con la innovación. Porque, al fin y al cabo, la innovación es una "excusa" más (como otras muchas) para mantener viva la empresa mientras el resto de rivales, menos dinámicos, se "matan" entre sí por captar unos recursos cada vez más escasos -que llamados clientes- sin aportarles nada diferencial entre sí.