Los buenos gerentes saben de la importancia de llevar un
control de todo lo que sucede en sus empresas, muy útil para tomar medidas a tiempo cuando se detectan desviaciones sobre el camino previsto. Por otro lado, el tema de la Social Media es de las cosas que, quizá, más
alerta mantiene a los directivos en estos momentos. Saben que la sociedad camina hacia
un nuevo modo de comunicación global y se preguntan cuándo será el momento preciso para tomar partida en esta nueva "aventura". Y aquí viene la vinculación entre ambas cosas: para tomar la decisión de entrar o no,
quieren localizar las métricas perfectas que les ayuden a controlar lo que sucede.
Pero aquí se produce una gran
confusión que desconcierta a los gerentes: las redes sociales tienen métricas que sirven para controlar el impacto,
pero no los resultados económicos. A través de las estadísticas que nos ofrecen portales del tipo Facebook, Linkedin, twitter o de otras herramientas creadas ex-profeso para este fin (google analytics, por ejemplo), lo que podemos hacer es medir cómo está siendo seguido cierto comentario publicado en la social media. No cabe duda que el sentido común nos invita a establecer una
relación causa-efecto directamente proporcional: a mayor impacto y repercusión alcanzado, mejores resultados económicos deberíamos esperar.