El marketing y el parchís: comes una y cuentas veinte


En mi día a día me encuentro con personas de mucha valía y talento que pasan desapercibidas entre la “multitud” ¿Por qué no alcanzan la relevancia y el reconocimiento que se merecerían por su buen hacer? ¿Qué es lo que les sucede realmente? La respuesta es simple: no saben capitalizar ni su experiencia ni su talento. Por capitalizar debe entender la conversión de las acciones cotidianas en imagen corporativa o personal. El famoso “personal branding” del que tanto se habla en la actualidad.

De la imprenta al emprendedor 2.0


Uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia fue la introducción de la imprenta. Desde ese momento se popularizaron los escritos y mucha gente comenzó a tener acceso a fuentes de información que antes estaban reservadas para unos pocos ricos (dicho con toda la literalidad del término). Pero claro, dicho invento también tuvo una gran contrapartida social: diferenció a las personas en clases; los que sabían leer por un lado, y los analfabetos por otro. Digamos que fue un invento que permitió "hacer visible lo invisible" y dejar en evidencia a los menos preparados.

Fuga de talentos


Uno de los grandes dramas que padece nuestro país es la fuga de personas de mucho talento. Esta cruda realidad esconde un problema todavía más gordo: ¿por qué la empresa española no tiene capacidad para dar entrada a la gente mejor formada? No podemos quedarnos con el mero y frío dato estadístico del número de jóvenes que acaban saliendo de España en búsqueda de una oportunidad acorde con el esfuerzo formativo que llevan realizado, sino que debemos ahondar en busca de una explicación.

Manipulando, que es gerundio.


Uno de los grandes trucos de la comunicación persuasiva consiste en aprender cómo podemos orientar las preguntas que hacemos para recibir la respuesta que esperamos. En los cursos que imparto sobre ventas suelo tocar este asunto y precisamente ayer encontré un claro ejemplo que a partir de ahora usaré en mis sesiones. Se trata de una encuesta promovida por una conocida emisora de radio a sus oyente, cuya pregunta era la siguiente:

Perdónenme, les voy a hacer reflexionar profundamente


Hoy asistí a una conferencia sobre superación personal y allí tuve conocimiento del caso más sobrecogedor de amor hacia un hijo que jamás había escuchado; ese amor llevó a una persona a realizar proezas que son imposibles de explicar desde la lógica y únicamente se justifican por la energía que aportan las emociones. Mi mensaje de hoy va a ser un emotivo video y una pregunta: ¿estás realmente seguro que no puedes lograr todo lo que te propongas, por muy sobrehumano que parezca? Vean el video y aporten su propia respuesta.



Un cordial saludo


Empleados 2.0 versus jefes 0.2


Pongámonos un instante en el lugar de la sociedad de hace un siglo. ¿Cómo eran los empleados de aquel entonces? Estábamos en una sociedad con enormes carencias formativas y, en consecuencia, un alto nivel de analfabetismo. Las personas se ponían a trabajar tan pronto como tenían oportunidad de hacerlo, y esto sucedía a los 8, 10, 12 años en muchos casos. Con personal tan pobremente cualificado, la labor de los jefes era enseñarles a hacer las cosas y controlar que las hicieran conforme a lo aprendido. Funcionaban bien los métodos propuestos por Taylor, basados en observar a aquellos trabajadores que mejor hacían cierta tarea y enseñarles a los demás la técnica que utilizaban (descomponiéndola incluso por movimientos), todo lo cual redundaba en una mejora del desempeño del empleado, un aumento de su productividad y una mejora general de la competitividad de la empresa. Pero no solo eso; los empleados se sentían motivados y agradecidos hacia quien les ayudaba a prosperar profesionalmente, y todo esto explica los buenos resultados que ese modo de gestión de las personas tuvo en aquel momento y en la prosperidad que, como sociedad, se alcanzó en la primera mitad del siglo pasado.


3 cuestiones clave para el éxito de un blog


Las sugerencias que voy a hacerles en el día de hoy no están sacadas de ningún libro ni de ningún artículo de otro colega; nacen de mi experiencia -corta experiencia- como bloguero y pretenden trasladarles el aprendizaje acumulado en estos dos años de trabajo, partiendo desde cero en cuanto a conocimientos previos al respecto. Son consejos para esas personas que teniendo unos mínimos conocimientos (como me pasó a mí) mantienen una gran ilusión y ganas por expresarse y compartir experiencias. Espero y deseo que la lectura de este texto les permita llegar a la conclusión de que todo es más fácil de lo que parece, y que siguiendo unas pocas claves se puede llegar más lejos de lo que jamás uno pudo imaginarse (140.000 lecturas en dos años en mi caso, partiendo de cero y con mínima formación al respecto, insisto). Vamos a ello.


Nada dura toda la vida, ni siquiera las redes sociales.


Constantemente estamos leyendo halagos a favor de este nuevo modo de comunicación que nos invita a creernos que estamos ante la herramienta de comunicación del futuro: "las redes sociales vinieron para quedarse". Observando lo que está sucediendo en algunas de ellas en particular, me atrevo a decir que no tardaremos mucho tiempo en ver el declive de ciertos portales que hoy presumen de ser tremendamente poderosos. Razonaré mi impresión.


Pros y contras del trabajo en equipo


Como escritor que soy para el blog del ISEI (Instituto empresarial de México para quienes imparto formación), hoy os animo a leer el artículo que acabo de escribir para ellos titulado "pros y contras del trabajo en equipo".

Un cordial saludo y bien fin de semana


Papi, ¿qué es el marketing?


Verás; las personas pueden caernos bien, mal, o dejarnos indiferentes (no se me ocurre ninguna otra posibilidad). El que nos caigan de un modo u otro depende de varias cosas, unas propias de nosotros y otros de ellos. Las causas internas son nuestros prejuicios y experiencias pasadas: en base a ellas prejuzgamos (perdón por la redundancia) a las personas antes de conocerlas a fondo y tenemos más o menos predisposición a que nos caigan bien o mal, o nos dejen indiferentes. En cuanto a las cosas que dependen de ellos e influyen en nuestra percepción, están sus acciones; esto es, cómo se comportan. Algunas tienen una facilidad enorme para generarnos rechazo y otras, por contra, gozan de una gran capacidad de empatizar y suelen ganarse a los demás. ¿Y las empresas? Pues con las empresas sucede exactamente lo mismo.

Remar sí, pero ¿hacia dónde?


En cualquier foro de directivos sale la frase de siempre: "necesitamos la implicación de todos". Y parece que con eso ya resuelven los problemas: ¡¡implicación!! No seré yo quien niegue la importancia de alinear a todas las personas dentro de la barca para que todos miren al frente y esperar, luego, que cada uno reme en la medida de sus posibilidades técnicas y competenciales, pero no basta con conseguirlo. ¿Hacía dónde remamos? Hay que marcar de modo preciso la dirección, y aquí es en donde está el problema.


Por qué nos autocensuramos


Los que siguen mis andanzas cotidianas sabrán que de un tiempo a esta parte dedico mi día a día a ayudar a emprendedores a convertir sus ideas en negocios rentables. En esta primera fase de "lanzamiento", lo que más me llama la atención es la autocensura que cada uno aplica a sus propias ideas y lo difícil que es lograr que salga a relucir todo lo que uno lleva dentro. Se trata de un problema realmente grave que deja enterradas multitud de propuestas que, quizá, tendrían mucho interés y cabida en el nuevo proyecto. Profundizaré sobre esta cuestión.


Cuanta más competencia, mejor


Paseando esta tarde por mi ciudad descubrí un nuevo comercio (una tienda de ropa, para más precisión) en una calle poco transitada y con pocos negocios. No quiero ser aguafiestas, pero le auguro una corta vida a este establecimiento. Si tuviera oportunidad de hablar con su propietario y preguntarle cuál es la razón por la que decidió abrir su comercio en esta calle, probablemente me dijera que vio una oportunidad debido a la ausencia de competencia, es decir, al estar él solo cree que va a captar todo el público de la zona. Se trata de una confusión  relativamente frecuente: no es lo mismo tener un "negocio único", que tener el "único negocio".

Las empresas y los yogures


La semana pasada tuve la oportunidad de escuchar una ponencia de Jose Luis Orihuela dentro del @compostweets en la que dijo una frase que considero muy acertada: "el problema de mucha gente no reside en la dificultad de asumir nuevos conceptos, sino en sacar de su mente los antiguos". En el mundo de los negocios esta premisa es tremendamente cierta y condiciona muchísimo la adaptación que hoy se precisa para integrarse en un entorno tan dinámico y radicalmente diferente al de anteayer. Hablaré un poco sobre esto.

Malas prácticas corporativas en las redes sociales


Las conversaciones entre particulares siempre fueron determinantes en la elección de productos; cuando un amigo nuestro nos comenta su experiencia con tal o cual artículo, o cuando otro amigo nos habla mal de su modelo de coche, o cuando un familiar nos recomienda un restaurante en el que estuvo, esos comentarios tienen mucha influencia en nuestra toma de decisiones futura. La sociedad actual se convirtió en un mercado de conversaciones gracias a las redes sociales.