Sin formación no hay paraíso


Cuando analizamos la viabilidad del proyecto que quiere sacar adelante cualquier emprendedor, lo primero que hacemos es encontrar las actividades críticas que deben ser implementadas para que la empresa tenga éxito. Es absurdo avanzar en el proceso si esto no se tiene claro, porque lo que suele suceder cuando obviamos esta reflexión es que los directivos acaban “perdiendo” el tiempo es cuestiones secundarias y olvidan atender el “corazón” de su negocio, es decir, aquello que realmente les aporta retorno del capital invertido.

El tiempo es oro


Comienza a ser cansino el mensaje que habla de la necesidad de adaptar las empresas a los tiempos tan cambiantes que nos toca vivir y que el éxito futuro pasa por saber mantener esa capacidad de adaptación. Pero, ¿qué son las empresas? Las empresas son "entes etéreos", organismos intangibles en torno a las cuales se agrupan una serie de personas para alcanzar un fin común. Y siendo esto así, lo correcto no sería decir que "las empresas tienen que adaptarse..." sino más bien "las personas que trabajan en las empresas tienen que adaptarse a los tiempos tan cambiantes". En concreto, los primeros que deben adaptarse al momento tan vertiginoso son los directivos, de cuyo acierto en la toma de decisiones dependen los designios de toda la organización. Hoy me referiré a una de las cualidades más importantes que deben tener este tipo de personas para tener éxito: ser resolutivos.

Las redes sociales: ¡¡ese gran enemigo!!


Ahora que ya tenemos una cierta perspectiva histórica sobre el uso de las redes sociales podemos sacar las primeras conclusiones sobre cómo están afectando al devenir de las empresas. Y mi primera conclusión es que, en líneas generales y salvo contadas excepciones, las redes sociales son el mayor enemigo que tienen las organizaciones a día de hoy. ¿Por qué? Por una razón muy simple: porque le dan al cliente un poder que hasta ahora nunca tuvo ni se imaginó poder alcanzar.

¿Cómo definir el talento?


Antes de dar respuesta a la pregunta que será el centro del comentario de hoy, les planteo otra: ¿por qué nos interesa definirlo? Nos interesa porque si fuéramos capaces a determinar con la mayor precisión posible cuáles son las variables que condicionan el talento, estaríamos dando pasos de gigante para saber en dónde hay que actuar si queremos potenciarlo. Yo me arriesgaré a entrar a valorar un intangible tan complicado de medir y daré mi visión particular sobre qué factores influyen en el talento y qué acciones tenemos en nuestro poder para promoverlo.

Los pasos de un plan de marketing


¿Vender o que te compren? Seguramente todos preferimos lo segundo, pero debemos ser realistas y asumir que quien no salga a vender, está muerto. Ya quedaron muy atrás los tiempos en los que los clientes entraban por la puerta y la función de la empresa era "despachar" lo que ellos solicitaban. Estamos en mercados tremendamente competitivos y esa situación idílica solo la conservan un puñado de buenas empresas que supieron apostar por la diferenciación y la propuesta de valor única. ¿Apple? Pues sí, es un magnífico ejemplo.


Lo complicado no es invertir...


...sino desinvertir. Y no me refiero a la complicación derivada de la falta de crédito que estamos atravesando por culpa de la adversa coyuntura actual, sino a la propia decisión de qué hacer con el dinero, decisión que está condicionada por el estado de ánimo que tenemos cuando nos toca invertir capital o cuando nos debería tocar retirar las inversiones realizadas.

Desempleo juvenil y empresas


Al hilo de la nefasta noticia sobre empleo publicada ayer, quisiera hacer una reflexión sobre el espinoso asunto del paro juvenil, que en nuestro país ronda el 45%. En contraste con esta noticia, siempre se nos recuerda que tenemos la generación de jóvenes mejor preparados de la historia y se lanza el lamento de tener que asumir que todas estas capacidades tengan que desarrollarse en el extranjero ante la falta de salida profesional en el propio país. Dicho de otro modo, estamos formando a personas muy valiosas con el dinero de todos cuya valía profesional luego es aprovechada por las empresas foráneas. ¿Qué está pasando aquí?

Diseñar y construir; dos cosas diferentes.


Diseñar y construir son dos cosas diferentes que a veces mezclamos peligrosamente, sobre todo cuando lo que estamos echando a rodar es una empresa. Para comprender perfectamente la idea que quiero transmitir, llevemos nuestra mente al sector de la edificación. Ahí están muy marcados ambos procesos, sus tiempos y los profesionales que los ejecutan. Antes de levantar el primer pilar, el promotor de la casa se reúne con unos especialistas a quienes les explica lo que tiene en mente hacer; los técnicos aplican sus conocimientos, le dan forma a la idea y asesoran sobre cuestiones legales y otros formalismos que es necesario contemplar. Únicamente cuando la idea ya está totalmente perfilada y están pulidas todas las imperfecciones que fueron apareciendo, se comienza la construcción "física" del edificio.