Coaching ejecutivo; ¿para qué vale?

Por más que pasa el tiempo, una de las palabras que parece que nunca se gasta es la de "liderazgo". ¿Saben desde cuando venimos dándole vueltas a este término? Pues desde mediados de los años 30, momento en el cual se detectó que la manera de gestionar personas bajo las premisas de "yo mando, tu obecedes" no estaba dando el resultado esperado y con mucha frecuencia era el germen de bastantes conflictos internos en las organizaciones. La Escuela de Relaciones Humanas de Elton Mayo, surgida allá por la la década de 1930, tenía como objetivo profundizar en el modo de comportarse de los trabajadores y mejorar las relaciones laborales basándose en la motivación y la psicología. ¡¡Y todavía estamos ahí anclados!!

¿El fin de la banca como fuente de financiación?

Quiero hacer esta reflexión partiendo de un fenómeno relativamente nuevo que está emergiendo en las redes sociales llamado crowfunding y que conviene vigilar. Se trata de lugares "alternativos" a la financiación tradicional (vía banca) que, de momento, están siendo utilizados por proyectos relacionados con el ámbito de la cultura pero que no es descartable que se irradie a otros muchos sectores.

Las redes sociales son para los peques

Está bastante extendida la idea de que la Social Media es una herramienta muy útil para las grandes corporaciones (tipo Coca-Cola, Zara, etc. etc. etc.), y no tanto para las PyMES y compañías de índole menor. Pues bien, yo pienso exactamente lo contrario y hoy quiero defender mi punto de vista en este foro.

Veamos; el modo “tradicional” de captar clientes es mediante la publicidad y las redes de ventas, y no cabe ninguna duda que las grandes corporaciones cuentan con presupuestos más amplios para dedicar a ambas cosas. Para las pequeñas empresas, sus presupuestos no es que sean más pequeños: simplemente no existen en muchísimos casos. Y claro: ¿como competir frente a las grandes compañías en estas condiciones? Difícilmente.

Hablarle a la pared

Continuando con las reflexiones extraídas del último congreso sobre redes sociales celebrado en Santiago de Compostela, hoy quiero ahondar en una idea que sucintamente mencioné en mi ponencia sobre estrategia en Social Media. La gran pregunta que se hacen muchas empresas es: ¿debo tener presencia en las redes sociales? Y la respuesta es bastante simple. Como buen gallego, responderé con otra pregunta: ¿y tus clientes, están en Social Media?

Supongo que ya está todo respondido y no hacen falta más explicaciones, pero para no dejar este post tan "desangelado" voy a hacer algunas reflexiones sobre la comunicación con los clientes.

¿Cómo serán los negocios del futuro?

Este fin de semana asistí a un congreso sobre redes sociales y allí se percibían cosas contradictorias sobre las que hoy quiero reflexionar. Lo primero era la creencia generalizada de que hay que cambiar muchas cosas en el seno de las organizaciones para adaptarse a los nuevos tiempos. El contraste venía del freno a la hora de abordar los consabidos cambios, freno derivado de la incertidumbre que siempre acarrea lo desconocido y que  provoca que mucha gente prefiera obrar con cautela en tanto no se defina cuál es el modelo de negocio “del futuro”, ese hacia el que caminamos irremediablemente. Antes de dar mi punto de vista, quiero hacer una analogía que ayude a comprender en qué momento de la historia empresarial nos encontramos:

Directores de personas

No hace mucho tiempo agregué a mi agenda de linkedin a una persona cuya ocupación rezaba “director de personas”, en contraposición a lo que habitualmente se suele decir: “director de recursos humanos”. Me resultó tan sorprendente y anodino ese modo de llamarse que inmediatamente le cursé una invitación para integrarla en mi grupo de contactos. Hoy quiero hablar de la importancia de las palabras, y de cómo según la que utilicemos en cada caso, podemos transmitir un mensaje u otro.

Como se “rodó”

Imagínense que tienen que hacer una presentación en público bajo las siguientes circunstancias: a) se realiza en un congreso a la hora de la comida  b) se realiza en la misma sala habilitada para que los congresistas tomen sus sandwiches  c) se dispone de 5 minutos de exposición d) la presentación se inserta en el medio de otras 20 más que van todas encadenadas. Complicado panorama, ¿verdad? ¿Cómo conseguir que la gente preste atención a lo que se tiene que decir?

¿Qué hay de nuevo, “viejo”?

Un empresario de una pequeña PyME del sector servicios me mostraba recientemente su preocupación por la actitud apática de sus trabajadores. No eran personas conflictivas, me aclaraba, pero su trabajo se limitaba a hacer lo justito. Se echaba de menos algo más de iniciativa y proactividad, de ilusión e implicación. Y lo que en el fondo quería preguntarme este colega era si había alguna innovación en el campo de los Recursos Humanos que él pudiera utilizar para despejar los negros nubarrones que se atisbaban por el horizonte como la gente siguiera con ese comportamiento.

No hemos sido los primeros, pero seremos los mejores


Steve Jobs pronunció esta frase en 2010 y reflexionando sobre ella quiero rendir un homenaje a un genio de nuestros tiempos, una persona capaz de generar nuevos productos para hacer de un modo más simple las cosas que ya veníamos haciendo de toda la vida: comunicarnos e interaccionar con los demás.

Liderazgo deportivo versus liderazgo empresarial

Cansado de leer constantemente ejemplos de líderes de equipos deportivos (léase Guardiola, Del Bosque, el tío de Nadal…) y de ver cómo se sugiere que esas exitosas pautas de comportamiento deben ser el patrón de conducta en la gestión de equipos corporativos, hoy quiero hacer un comentario un tanto crítico en el que plantearé mis dudas sobre conveniencia de extrapolar esos ejemplos desde el deporte a otros contextos tan diferentes como es el caso de las empresas.

MORIR DE ÉXITO

Empezaré con un ejemplo muy propio del boom del ladrillo que acabamos de vivir años atrás. Se trata del típico fontanero de profesión, autónomo, que en un momento dado y fruto de la coyuntura económica decide montar su propia empresa para atender la creciente demanda de trabajo que recibe. Crea su sociedad “Lo que me sale del grifo, S.L.”, compra una flamante furgoneta usando el préstamo “a bajo interés” que le autoconcedió el banco sin pensárselo demasiado (¡¡qué tiempos aquellos!!), una caja de herramientas “del trinque”, y a currar.

Homenaje a la gente inteligente.

¡¡Increíble!! Después de haber recibido cientos de correos "P.I." (para imbéciles), por fin aparece uno que me arrancó una sonrisa y me hizo reflexionar. Hoy quiero compartirlo con ustedes, porque además creo que les hará pensar sobre lo simple que puede ser resolver algunas cosas, sin tantos gastos ni tantas tonterías como hacemos muchas veces. Son propuestas hechas por gente inteligente, que piensa, y quiero que sea también un homenaje a todos esos talentos "ocultos" que trabajan en las empresas sin que nadie les valore por las soluciones "prácticas" que aportan. Antes de dejarles con los tres historias, les diré que el encabezado reflejaba que se trata de historias reales. ¡¡Qué las disfruten!!