NEGOCIAR CON LAS ZAPATILLAS PUESTAS
El tema de hoy va sobre REDES SOCIALES, les anticipo. Voy a poner varios casos para ilustrar mi disertación:
- Caso 1.- Yo participo en varias redes sociales y tengo en mi agenda a profesionales de muchos sectores diferentes. En estos momentos tengo una necesidad relacionada con programación informática. ¿Qué creen ustedes que haré? ¿Consultaré las páginas amarillas en busca de un técnico? ¿Buscaré carteles por la calle? Evidentemente no. Acudirá a alguno de mis contactos en la red, que para eso los tengo.
- Caso 2.- Un día tuve una charla con otro contacto “social” y me comentó de un problema concreto que tenía que resolver en su compañía. Casualmente, a los pocos días se agregó a mi agenda una persona que podía tener el producto (el servicio, en este caso) que necesitaba mi amigo. Los puse en contacto y ahora están negociando la posibilidad de llegar a un acuerdo comercial.
- Caso 3.- Un colega de mi red social necesitaba cierta información sobre el sector en el que yo trabajo porque se planteaba introducir uno de sus productos en este campo. Contactó conmigo, me pidió ayuda, y con mucho gusto se la brindé.
¿Qué conclusión podemos sacar de estos simples ejemplos? Que las redes sociales se están convirtiendo en la “cuna” de muchos negocios. Es una tendencia…
- observable (no se trata de intuiciones, son realidades constatables)
- incipiente (está comenzando, pero tiene mucho recorrido)
- creciente (cada día se incorporan miles de profesionales a estas redes, lo que hará aumentar considerablemente el número de relaciones)
Las empresas no pueden quedar ajenas a un movimiento de este calado, porque el riesgo de hacerlo es muy grande. En el futuro, gran parte de los negocios se harán entre personas integradas en una misma agenda, sin necesidad de buscar proveedores por fuera. Con zapatillas y bata de casa, como comenté en el título. ¿Y su empresa? ¿Es consciente de esto? ¿Están sus directivos teniendo presencia y proactividad en las redes sociales?
Quizá muchos recuerden que hace años se hablaba de una brecha “tecnológica” entre compañías, una enorme diferencia entre el poder de competitividad de las empresas que hacían uso de las nuevas tecnologías de la información frente a las que vivían ajenas. Muchas de estas segundas hoy ya no existen: vivían de espaldas a una realidad aplastante. ¿Quién niega que podemos estar ahora abriendo una nueva brecha entre organizaciones? En este caso será una brecha “social”. Las que se queden fuera de las redes sociales perderán muchas oportunidades de cerrar negocios.
Finalizo haciendo referencia a un mercado muy concreto en donde ya es una evidencia el potencial de uso de las redes sociales profesionales: el mercado laboral. Hoy, la mayoría de las consultoras ojean las redes en busca de perfiles. Las redes muestran la “espontaneidad” y la proactividad, de los candidatos, su manera real de pensar, algo que se oculta en los CV –mucho más “amañados”- y que es sumamente importante para conocer cuáles son las competencias y habilidades reales de una persona. Los candidatos que todavía no están inscritos en estas redes están cavando su tumba “laboral”: tendrán muchísimas menos probabilidades de optar a plazas vacantes que quienes sí están dentro, simplemente porque están cerrados a un enorme mercado de ofertas. Al final, la decisión es de cada uno, pero vivir de espaldas a la realidad que nos toca vivir puede traer nefastas consecuencias.
Seguiremos hablando (y mucho) de este tema en el futuro; no lo duden.
Un abrazo
Son cosas de cajón, pero no está de más recordarlas de vez en cuando y tomar conciencia del grado de ejecución que aplicamos a cada una de las distintas tareas directivas. Los manuales al uso hablan de cuatro tareas ejecutivas:
Los empresarios se quejan constantemente de la “resistencia al cambio” que encuentran en sus empleados, que supone una enorme traba para la evolución de la empresa y la adaptación de la misma al momento “que toque”. Sí, claro, pero… ¿y ellos qué? ¿Acaso un empresario no tiene una enorme resistencia a delegar funciones? Pues ese también es un cambio, y bastante difícil de abordar a juzgar por los comentarios que lo reafirman. Hoy disertaré sobre este asunto dando un visión “psicológica” del tema, pues me temo que este enfoque es el más válido para superar esta enorme traba. Vamos a ello.
Existe un curioso debate en una red social que liga el mundo empresarial con el futbolístico, en el que se pregunta si el estilo de liderazgo de Maradona con la selección argentina supone un nuevo paradigma a seguir en la gestión de personas. Confieso de entrada que no soy seguidor de esta selección y que desconozco en profundidad los principios que usa Maradona para liderar a su equipo, pero parece que su estilo consiguió una gran cohesión e implicación de todos los jugadores, logrando un espíritu colectivo de pertenencia que es la base del buen funcionamiento del grupo. Este modelo está llevando a muchos a considerar a Maradona como un gran líder y todo un ejemplo a seguir en las empresas a la hora de gestionar equipos de personas.
Mi reflexión nace tomando como ejemplo a mi tierra (Galicia), aunque supongo que lo que voy a decir es extrapolable a cualquier otro lugar. En el recientemente celebrado “día del emprendedor” pude escuchar algunos datos que me llamaron la atención por lo contradictorios que podrían resultar: de un lado, nuestra comunidad tiene uno de los índices más altos de emprendimiento, lo cual podría ser una razón para felicitarse. De otro, solo 1 de cada 4 empresas que se montan sobrevive a los 5 años; las otras 3 mueren antes de cumplir esa fecha. Si además de eso tenemos en cuenta que nuestro PIB, nuestros salarios medios, etc. están por debajo de la media nacional, mi pregunta es… ¿qué está pasando aquí? ¿cómo es que se montan tantas empresas pero no salimos del fondo del pozo, no generamos riqueza?
Don de gentes: ¡¡qué expresión tan extraña!! Era una de las condiciones “sine qua non” para contratar a un vendedor hace años. Ahora ya no se escucha tanto: se habla de competencias. Es más, yo diría que lo que prima en las contrataciones de los comerciales a día de hoy son sus conocimientos técnicos, que deben ser lo más alto posibles al objeto de poder transmitir al cliente la mejor información técnica y con el mayor rigor.
Había una vez un gerente regional de talante “democrático” que tenía la buena costumbre de pedir la opinión a sus subordinados cada vez que había que emprender alguna nueva actividad. Si comparamos este talante con el de otros colegas “autocráticos”, que jamás consultaban nada y aplicaban las medidas a la voz de “ar”, qué duda cabe que el grado de satisfacción en los equipos era superior en el primer caso que en los segundos.
¿Qué mal suena, verdad? Muchos vendedores estarán pensando que ellos no están para perder el tiempo haciendo papeleos, que lo suyo es estar delante del cliente y conseguir la mayor cantidad de ventas posibles. No les falta parte de razón. Parte, remarco. En la otra parte no se le puede dar. Vamos a ello.
Nunca fue tan fácil mandar una “carta” a otra persona. Si hace años alguien quería mandar un documento escrito tenía que pasar infinidad de penurias: una máquina de escribir, un folio, un sobre, un sello, llevarlo al buzón, esperar unos días a que llegara… Hoy es cuestión de unos minutos: se abre una ventanita, se pone la dirección del receptor, cuatro golpes de los pulgares a un teclado, y a correr. En unos segundos ya está en poder de nuestro interlocutor.









